De todo el catálogo, la tragaperra es donde menos se nota a simple vista quién concede la licencia: el mismo formato viaja igual entre proveedores con marcos muy distintos entre sí.
La emoción rápida abre el catálogo — Aviator, Plinko, mines, Sweet Bonanza —, antes que las tragaperras de toda la vida, entre las que asoman Starburst, Book of Ra o Eye of Horus junto al clásico Book of Dead; el bote progresivo corre aparte de ambos grupos.
Vale la pena saberlo: la DGOJ licencia cada modalidad por separado, y los crash games o los juegos de premio instantáneo sencillamente no figuran como modalidad propia en ese listado — llamarlos «licenciados en España» como grupo es, por tanto, impreciso.
